En el marco del Día Mundial del Sueño (19 de marzo), desde la Sociedad Española de Salud y Medicina Integrativa (SESMI) alertan de la importancia de tener un sueño de calidad puesto que es importante para nuestro bienestar y salud. Nuestro cuerpo mientras dormimos, realiza un periodo de readaptación y reparación de los sistemas fisiológicos, por lo que no dormir de forma adecuada o insuficiente puede afectar negativamente a nuestra capacidad física y emocional.
Hay enfermedades asociadas al insomnio como la hipertensión, la ansiedad y la depresión, y sabemos también que las personas con obesidad sufren insomnio con más frecuencia. Desde la Medicina Integrativa se trata el insomnio crónico (aquel que tiene más de un mes de duración) no como un síntoma aislado, sino como la posible consecuencia de otras situaciones que han llevado al desequilibrio.
Estrés, tristeza y depresión
El estrés continuado provoca que nuestro cerebro esté trabajando todo el día sin descanso lo que conlleva, por una liberación excesiva y mantenida de cortisol, dificultades para conseguir la desconexión necesaria a la hora de conciliar el sueño. Este estado hace que lleguemos a la noche siguiente todavía más activos entrando en una especie de bucle que hace que el insomnio de unos días se cronifique.
La tristeza y depresión o un evento traumático pueden llevar también a problemas de conciliación o de mantenimiento del sueño con pensamientos obsesivos o repetitivos. En este sentido, SESMI afirma que
el insomnio, junto con la falta de apetito y la tendencia al llanto y a una visión pesimista de la realidad son característicos de los cuadros depresivos. En estos casos cabe señalar que la depresión se ha asociado, últimamente, con desequilibrios en el microbiota intestinal, puesto que existe una comunicación entre el cerebro y el intestino. Por lo que es importante revisar y corregir estos desequilibrios.
Un cansancio excesivo y una vitalidad baja después de haber realizado grandes esfuerzos físicos o psíquicos también puede impedir un sueño reparador. Explican, desde SESMI, que para conciliar el sueño es preciso un cierto grado de energía, algunas anemias u otras deficiencias metabólicas pueden impedirlo.
Recomendaciones desde la Medicina Integrativa
Las digestiones lentas, con distensión y el disconfort abdominal pueden perturbar el sueño de forma mantenida, por ello se recomienda cenar de forma ligera, con alimentos naturales, cocinados y no muy especiados y a una hora temprana. Una entidad que suele asociarse a un estrés mantenido es la fatiga adrenal, es decir, el agotamiento de las glándulas suprarrenales. Por ello, es recomendable añadir a la dieta (o como suplementos) nutrientes que apoyen la función adrenal, como las vitaminas B y C.
Ante situaciones de estrés, la SESMI aconseja buscar espacios de relax y de paz mental, practicar yoga, hacer mindfulness, qi gong o meditación. Es importante no usar pantallas antes de ir a dormir y alejarse de situaciones estresantes desde media tarde.
También es importante eliminar las sustancias excitantes como la cafeína, el tabaco y el té. Una de las modalidades integrativas efectiva ante el insomnio es la reflexoterapia podal y algunas plantas como la Melisa, la Passiflora, la Valeriana o la Flor de Azahar pueden ayudar a conciliar y mantener el sueño. También la melatonina o aminoácidos como el Triptófano, puede ejercer un papel importante en la mejora de estos cuadros.
Es importante recordar también la acción de la Acupuntura en este tipo de patologías ya que puede ayudar a relajar el cuerpo y la mente al liberar endorfinas al torrente sanguíneo y en el sistema nervioso central.


