La Vitamina D es crucial para activar las defensas del organismo
La Vitamina D ayuda a mantener los huesos fuertes pero también es muy importante para otras funciones porque dispone de receptores específicos en algunas células, como los linfocitos y macrófagos, encargadas de la inmunidad de nuestro organismo. Es decir, para que una célula inmune inactiva detecte y acabe con patógenos como los virus o las bacterias, debe ser primero activada para que actúe y se transforme en una “célula asesina”. De no ser así, detendrá su acción.
En España -un país soleado y con una dieta mediterránea- paradójicamente, el 80% de las personas mayores de 65 años y el 40% de la población menor de 65 años tienen carencia de Vitamina D. Según Juan Serrano Gandía, Biólogo especializado en Bioquímica y Biología Molecular y miembro de la SESMI,
los motivos pueden ser varios. Por un lado, las bajas ingestas de alimentos ricos en Vitamina D, especialmente en aquellas etapas fisiológicas en las que es más necesaria como, por ejemplo, en la postmenopausia de las mujeres. Y por otro lado, la carencia también se puede dar en aquellos grupos como los ancianos confinados en casa o en residencias, niños pequeños o profesionales que por las características de su trabajo pasan mucho tiempo cerrados sin exposición a la luz solar.
Serrano considera que tampoco podemos olvidar otros factores como los actuales niveles elevados de contaminación ambiental, así como, la gran incidencia en el uso de cremas solares que si bien nos protegen de posibles tumores en la piel, impiden la síntesis cutánea de la Vitamina D.
“La Vitamina D es crucial para activar las defensas del organismo, por eso, si tenemos bajos niveles de esta vitamina hemos de incrementarlos” opina Juan Serrano Gandía. Para ello, podemos tomar el sol e incrementar el consumo de alimentos ricos en Vitamina D.
Vitamina D y COVID-19
Si bien no hay consenso sobre cuáles son los niveles de Vitamina D que se consideran adecuados, la mayoría de los expertos señalan como “deficiencia” al hallazgo de niveles séricos de 25-hidroxivitamina D [25 (OH) D] menores de 20 ng/ml e insuficiencia cuando la detección es de 25 (OH) D de 21-29 ng/ml. Se recomienda un nivel superior a 30 ng/ml para mantener una óptima salud musculoesquelética y metabólica.
Cabe destacar que diferentes publicaciones científicas resaltan que los pacientes afectados por la COVID-19 tienen bajos niveles de vitamina D. De hecho, se ha demostrado en estudios epidemiológicos que la deficiencia de niveles de 25-hidroxivitamina D o calcifediol suponen un riesgo notable para el desarrollo de la enfermedad. Por esta razón, por ejemplo, la Consejería de Salud de Andalucía va a financiar un ensayo clínico a gran escala, con 1.000 pacientes en 15 hospitales españoles (mayoritariamente de Andalucía), para evaluar la eficacia del calcifediol en pacientes ingresados por infección por SARS-CoV-2. Los investigadores quieren determinar si el tratamiento con dosis altas de este metabolito de la Vitamina D es capaz de reducir la mortalidad y los ingresos en UCI.


